El dinero de Capella se marcha a Chipre y Lituania

La consejera delegada de Capella Atlántico, que pidió en 2017 espacio para producir proteína de pescado en el Puerto de Las Palmas, Irina Selegenenko, ha obtenido este mes la nacionalidad española. Ha trasladado la sociedad a Chipre olvidando sus compromisos inversores en Canarias. La empresa estaba bajo el marco de la Zona Especial Canaria (ZEC) con un capital social de 5,7 millones de euros.

Selegenenko, relacionada con otras operaciones mercantiles en Málaga, ha ordenado pasar la empresa de la calle Buenos Aires en Las Palmas a Nicosia y aprobar que la denominación social será Capella Atlantico Limited, para adoptarla a la legislación de la República de Chipre y también los nuevos Estatutos sociales que regirán la sociedad una vez sea efectivo el traslado del domicilio social.

Capella Atlántico pidió en 2017 a la Autoridad Portuaria de Las Palmas la concesión de dominio público portuario para ocupar una superficie de terrenos de 12.570 metros cuadrados para la producción de proteínas de pescado alimenticias y aceite de pescado «de alta calidad». Una ingeniería de Las Palmas investigada por las autoridades judiciales hizo el informe de apoyo técnico a esta demanda de suelo. Después, en la época de Cardona (PP) como presidente portuario se le instó a buscar otro suelo para que no afectara a las inversiones de Naviera Armas dado que debía emplear material inflamable.

En paralelo a su entrada en Las Palmas y mientras solicitaba incentivos regionales a la UE, una de sus empresas Capella Baltica se estableció en Estonia para anunciar inversiones similares a las de Las Palmas y valorado en 10 millones de euros. En concreto, crear una fábrica y laboratorio de extractos de aceite y pienso en la zona económica libre de Klaipeda con 40 empleados. Capella Star Incorporated tiene su sede en Dubai.

Quien ha estado manejando todo este proceso es Eugene Strazding-Zotov. Según datos de Puertos928, Strazding-Zotov tenía una participación en el Capella Star Group, registrado en las Islas Vírgenes. En Estonia querían obtener proteínas de piel de cerdo congelada para empresas de procesamiento de alimentos y cosméticos. La grasa probablemente se exportaría al extranjero y se utilizaría en la producción de biocombustibles.

Últimos artículos

Relacionado