¿La ausencia de inversión de Enagas en Tenerife tendrá efectos en el puerto?

La Federación Provincial de Empresas del Metal y Nuevas Tecnologías de Santa Cruz de Tenerife (Femete) tiene la certeza de que Tenerife “perderá competitividad si no se construye una regasificadora en Granadilla de Abona, ya que esa instalación industrial (que convertiría el gas natural licuado en gas natural) ayudaría decisivamente al desarrollo económico y sostenible de la Isla, al crear empleo cualificado, abaratar los costes de generación eléctrica y contaminar menos”. Son palabras del presidente de Femete, Alberto Villalobos, por la decisión de la Autoridad Portuaria ha desestimado y archivado la petición de Enagás de instalar una planta regasificadora en el puerto de Granadilla.

Este proyecto recibió dos informes desfavorables de la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia, que aunque no vinculantes decantaron la no autorización, por parte del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico –MITECO-, por silencio administrativo, del uso del gas en el mercado regulado canario. Además este proyecto contaba con Declaración de Impacto Ambiental –DIA- favorable, que caducó en septiembre de 2020 y no ha sido prorrogada.

Por tanto, dichas circunstancias han conducido de manera irrevocable a la Autoridad Portuaria tinerfeña a considerar que Enagás no ha podido obtener autorización para la actividad que pretendía, por lo que no procede continuar con la tramitación de la concesión, liberando esos terrenos para otras actividades que se puedan proponer desde la iniciativa privada.

El presidente de Femete sin embargo argumenta que una nueva normativa obligará a que los buques que transiten y hagan escala en los puertos de la Unión Europea deberán usar gas y no fuel, “con lo cual incrementaría enormemente la demanda de este combustible y generaría una oportunidad de negocio que, de no ser atendida convenientemente en los puertos de Tenerife, se irían todos al de Las Palmas de Gran Canaria”.

“Femete apuesta totalmente por este combustible como complemento alternativo a las renovables en su actual etapa de transición y como posterior ‘Plan B’ para garantizar el suministro de energía en un territorio aislado como es el de Canarias y, por supuesto, al petróleo. No olvidemos que el gas natural es una fuente de energía menos contaminante y más económica que el gasoil, ayudando decisivamente al modelo energético que aspiramos. Por tanto, rechazar la regasificadora en nuestra isla es un paso atrás, un duro revés, una pésima noticia que contrasta con el sí rotundo que dieron en Gran Canaria a esa instalación. ¿Por qué allí sí y aquí no?”, se pregunta Villalobos.

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