La inflación de Europa se desploma para levantar banderas rojas en el BCE

La inflación de la zona euro se volvió negativa el mes pasado por primera vez desde mayo de 2016, lo que aumenta las posibilidades de que el Banco Central Europeo tenga que inyectar aún más estímulos para generar un crecimiento de precios que no ha alcanzado su objetivo durante más de siete años.

La inflación anual en los 19 países que comparten el euro cayó a menos 0,2% en agosto desde el 0,4% en julio, por debajo de las expectativas de los analistas de una lectura del 0,2% y muy lejos del objetivo del BCE de poco menos del 2%.

De manera preocupante para los responsables de la formulación de políticas, la inflación subyacente también se desplomó, lo que sugiere que la recesión más profunda del bloque que se recuerde no es solo un shock temporal, sino que podría convertirse en un lastre más grande y duradero para los precios al consumidor.

La inflación, excluidos los precios de los combustibles volátiles y los alimentos no elaborados, que el BCE sigue de cerca, cayó al 0,6% desde el 1,3%, mientras que una medida aún más estricta, que también excluye el alcohol y el tabaco, se desaceleró al 0,4% desde el 1,2%. Ambos estuvieron muy por debajo de las expectativas de los analistas. No hay escapatoria a los efectos desinflacionarios de la crisis, al menos durante los próximos trimestres.

Los precios de la energía cayeron un 7,8% interanual en agosto después de una caída del 8,4% en julio. Los precios de los bienes no industriales también disminuyeron un 0,1% después de un aumento del 1,6% en julio. A medida que las restricciones del coronavirus llevaron a la economía de la zona euro a la caída libre este año, el BCE actuó rápidamente, comprando cantidades récord de deuda para mantener bajos los costos de endeudamiento y prestando a los bancos más de 1 billón de euros a tasas de interés negativas.

Pero incluso con este estímulo en vigor, el economista jefe del BCE, Philip Lane, advirtió recientemente que la complacencia corre el riesgo de afianzar la baja inflación y reducir las expectativas de crecimiento de precios, lo que dificulta aún más que el BCE cumpla su objetivo.

Algunos economistas tomaron sus palabras como un indicio de que el BCE se está preparando para expandir aún más el estímulo. Pero otros señalaron que factores temporales únicos habían sesgado las lecturas de inflación durante el verano y que es probable que se produzca un repunte mecánico más adelante.

Los responsables de la formulación de políticas del BCE se reunirán el 10 de septiembre y, aunque no se esperan movimientos políticos importantes, los economistas aún esperan más estímulos antes de fin de año.

Últimos artículos

Relacionado